martes, 7 de septiembre de 2010

empieza la carrera

           No es en vano que escriben que las mujeres corren con los lobos; para mi las mujeres somos lobos que corren. Yo soy un lobo que corre, siempre corriendo aun sin saber a donde...

            Hasta ahora pensaba que corría sola, pero no; llevo conmigo una gran manada: mis miedos, mis apegos, mis dudas, mi ilusión, mi fuerza, mi luz. Lo que papá y mamá me enseñaron, lo que debí ser, lo que soy, lo que nunca seré, lo que creo que soy, lo que quieren que sea. mi sonrisa, mis hermanos, los que me hicieron daño, a los que herí, ...  Los tropezones y los grandes avances, las pérdidas del camino y los nuevos encuentros. Las lágrimas caídas, las sonrisas que están por venir; la esperanza, el cansancio, el tú no puedes y el mañana será otro día (y es que para bien o para mal, mañana siempre es otro día)

         Y yo, como buena hembra alfa corro al frente de mi mandada. A veces me toca tirar de los otros, y otras veces ellos luchan por mi. Cuando alguno me adelanta, cuidado, porque cuando el lobo miedo guía luego es difícil dejarlo atrás. La ventaja es que yo elijo, decido que lobo ser. Y yo ya he elegido: soy el lobo sereno, el lobo paciente, el que confía en la vida, que se respeta y respeta a los demás, en especial a aquellos que ama.

       Soy el lobo que cuando es herido va a su cueva a lamerse las heridas para volver siendo aún más lobo. Soy el lobo que sabe que las luchas no se ganan con prisas; soy el lobo que sabe esperar, que sabe cuando debe actuar ya que un ataque a destiempo puede ser letal.

        Mi corazón de loba permanece latiendo fuerte, acompasado, seguro, vivo, inmutable. mis ojos de loba mirarán desde lo alto de la montaña para analizar con distancia ( desde el centro de la batalla no se ve). Mi alma de lobo confía en la sabiduría más antigua, el aquella de la vida. En la energía que une y separa cuando llega el momento. Y aceptaré sus decisiones, porque luchar contra la vida es una batalla sin sentido.

        Y una vez más, si es necesario, iré a mi cueva. Aullaré me lameré las heridas. Quizás crea que estoy apunto de morir, quizás una vez limpia la sangre, descubro que mis heridas no son letales. Pensaré en que pasó, que puedo hacer la próxima vez para evitar esos arañazos.

       Y llegado el momento, cuando la luna no pueda ser más clara, sola saldré de mi cueva, y volveré a respirar, y me gustará. Y desde lo alto de mi montaña mirare hacia abajo para volver a encontrarme con el resto de humanos-lobos y sus manadas. Y sonreiré para mí, porque soy más fuerte, soy más sabia, soy más lobo, soy más yo.

     

2 comentarios:

  1. Gracias por tu sereno aullido. Ha resonado y llegado hasta lo más profundo de la cueva en la que me he refugiado últimamente.

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  2. vaya, hacía mucho q no entraba, me alegro que le llegue a alguien.
    Gracias

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