Me da miedo la soledad no elegida, que pase el tiempo y no haber llegado, no encontrar a donde llegar.
Me da miedo que los demás no me quieran, que tu no me eches de menos.
Me da miedo volver a dejar de vivir para mi para vivir para otro.Que el precio de una compañía sea perder la honestidad conmigo misma.
Me dan miedo el dolor que provoca el rechazo, la frustración de las expectativas.
Me da miedo odiar tanto a alguien que se me olvide seguir adelante.
Me da miedo mirarme un día y encontrar que estoy vacía, o bien llena pero sin haber podido compartir.
Me da miedo la pérdida de mis seres queridos y la impotencia cuando no puedo serles de ayuda.
Me da miedo el miedo y perder la fe.
Me da miedo no vivir mi vida para repetir patrones que no son míos, no soy yo.
Sin embargo:
Valen la pena las miradas cómplices con un amigo, los momentos de risa, el conocerse tan bien que no haya nada escondido ( ni por esconder); las palmadas en el hombro que llegan sin pedirlas, la compañía silenciosa de los que escuchan tus cosas calladas y la generosidad de los mismos cuando te hacen partícipe de sus sombras.
Vale la pena lo que se aprende detrás de cada tropezón, las madres que agobian pero siempre se comen el filete más pequeño, los padres que sin saberlo te enseñaron justo lo que necesitabas saber; los hermanos mayores que te van abriendo puertas, que te descubren que nunca es tarde para el amor, que te dan sobrinos y luchan, los que siempre encuentran motivos para seguir adelante, aunque sea la capacidad de hacer una crema de calabaza.
La fe vale la pena, la confianza en que todo está en su momento correcto. Los terapeutas que el primer día te piden que compres una muñeca y poco a poco te enseñan a descubrirte.Vale la pena tomar las riendas de tu vida, aun cuando suponga soltar las riendas de otro. Elegir por y para ti.
Vale la pena la sensación de saber que estas haciendo lo que quieres, de estar en coherencia contigo misma, aunque a veces eso signifique sentir tristeza, soledad y nostalgia.Vale la pena la tristeza que no incapacita y luego permite valorar lo bueno de la vida; el miedo que no bloquea y te hace sentir grande al saltar sus obstáculos.
A día de hoy, ha valido la pena.
Lo único que echo ya en falta es una música y un olor que acompañe y, entonces, ya sería el no va más.........pero con lo que nos ofreces tengo bastante para esperar, expectante, a tu próxima entrega de sentimientos.
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