Creo que tendemos a pensar en la felicidad como algo ajeno a nosotros; algo que vendrá, como la primavera, con el nuevo novio, con el trabajo que esperamos, el sueldo que merecemos, cuando aprobemos ese examen, cuando nuestros michelines desaparezcan y tengamos los glúteos más firmes.
Y, poco a poco, me planteo que la felicidad, en realidad, se conquista cada día y no siempre se mide en número de carcajadas por horas, ni en la ausencia de problemas, ni de sentimientos de tristeza ( suena paradójico, lo se)
Para mi, a día de hoy, se mide en la tranquilidad con que te metes en la cama, con la sensación de " lo bien hecho" o de " estar en el camino"., con la coherencia entre quien quiero ser y quien soy. Con vivir llevando a cabo mis valores, con la certeza de saber que hay/habrá temporales y que puedo/podré capearlos. Con saber que hay momentos grises, pero que solo son eso, momentos, y que al fin y al cabo yo decido que tono de gris le quiero dar y que hacer con la tristeza ( llorar toda la tarde o llamar a una amiga, cagarme en todo lo que se menea un rato y darme un baño,...., todas son opciones, pero con algunas me sentiré mejor que con otras)
A día de hoy, repito, me hace feliz permitirme saber quien soy,que siento, que quiero y porque. Poder hacerlo de forma pública, ante los demás, aún cuando estos no estén de acuerdo.
totalmente de acuerdo María, aún así, qué difícil contestar cuando te preguntan: ¿eres feliz?
ResponderEliminarun beso
a no ser que te pregunten en plena cena en el chino, rodeada de aserejes y pan de gambas!, besazo ele
ResponderEliminar