Voy construyéndome un mundo nuevo, una realidad propia, mi propia zona de confort.
Y voy aplicando aquello que ya aprendí, voy llenando los huecos, aceptando los huecos,
y en ocasiones, hasta disfrutando de los huecos.
y en ocasiones, hasta disfrutando de los huecos.
Pero aún es tan débil que el más mínimo eco tuyo basta para dejar mi ciudad en ruinas.
Y una vez más, encuentro mi poblado en llamas, y reconstruirlo me cuesta tanto ahora.
Porque con cada devastación muere un poco también la ilusión de haberte dejado atrás.
¿Hasta cuándo te daré ese poder?
Porque con cada devastación muere un poco también la ilusión de haberte dejado atrás.
¿Hasta cuándo te daré ese poder?
Y supongo que como la vida nos va enseñando a golpe de ensayo y error esta historia se repetirá,
una y otra vez, hasta el día que mis murallas siquiera percibas ecos tuyos.
una y otra vez, hasta el día que mis murallas siquiera percibas ecos tuyos.
Y te juro, mi amor, que deseo con toda mi alma que ese mismo día sea tu mundo el que se vaya a tomar por culo.
No construyas murallas y ya verás cómo no habrá eco … Respira libre
ResponderEliminarTu ángel de la guarda.